Arde la oscura noche y me disuelvo rojo vivo
Como un pábilo encendido rodeado de un mar de silencio
Me hago palabra en un nacimiento
Paradógica existencia
Surgiendo del vacío, la palabra pronuncia mi nombre
Y soy en ella un hipo jubiloso
Luego, indemne, se aleja negándome
La luz que todo lo atraviesa no pertenece a nadie
Extraño destino perseguir la palabra
Fuga presa de sí mismo
Llama de amor viva
Atraviesa la noche y nos abisma a nosotros mismos
Espejo sibilante
Reflejo ondeante en el agua
Tan no soy lo pasado como la palabra dicha
Al final del camino:
Una victoria callada
Una certidumbre de embustero
Un caminar ladino por la rivera del camino
Por más que lo anhelemos
No dirá nunca nuestro nombre la obra terminada
[como siguiente tema propongo la siguiente escena:
Un hombre de pelo rojo corre por entre un campo de maíz huyendo de algo]
viernes, 20 de noviembre de 2009
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sencillamente hermoso
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