Nadie es alguien, un solo hombre inmortal es todos los hombres.
Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio
y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.
Jorge Luis Borges, El Inmortal
Como Cornelio Agrippa, soy dios, soy héroe, soy filósofo, soy demonio
y soy mundo, lo cual es una fatigosa manera de decir que no soy.
Jorge Luis Borges, El Inmortal
Me pertenezco a mí mismo tanto como una fruta pertenece a su árbol y un niño recién nacido pertenece a su madre. En el preciso instante en que creo saber quién soy me sorprendo y me desconozco. Una idea insospechada, un deseo furtivo, una mirada ausente o el desconcierto por una pequeñez son suficientes para cambiar la idea que tengo de mí mismo. Soy el cielo que observo y me deleita, y las manos que alargan mi alma, y el ladrido de un perro oculto en la noche, lo cual no es más que un amable modo de decir que no soy nada en realidad.
Pero sentirlo como una condena sería casi como si el gato lamentara ser gato y la rosa rosa. Ser tan solo un nombre y un recuerdo no es una fatalidad: es tal vez la poca libertad que me compete. Como la trillada metáfora del río, no por dejar de ser constantemente no existo. Esa es precisamente mi existencia: dejar de ser, no ser, ser efímeramente, como un gota de agua que cae y se estrella en el parabrisas de un auto estacionado.
El arraigo es solo ilusión. En un mundo donde el tiempo es la ley, considerarse arraigado es estar muerto. Ningún instante se repite, ningún gesto se reproduce, ningún anhelo se duplica. Mis raíces son mis sueños, y mis sueños, creación. No soy más que lo que he escogido ser, pues al ser hijo de la nada, toda edificación es de arena. Así, como dice Borges, hay que edificar como si la arena fuera piedra, e inventarse unas raíces, y hacer de la propia vida una obra de arte.
magistral negro desgraciado, realmente hermoso, profundo y a lugar.
ResponderEliminarEl arraigo es la negación de la muerte, de saber que somos polvo estelar en un diminuto punto perdido en el espacio. El arraigo es la triteza de saberse mortal y negar la pertinencia del errar como parte de la vida, es la renuncia de nuestra propia condición trágica. Somos, sin duda, nada, somos asimismo el abrazo al todo.
ResponderEliminar