“yo vi algo bellísimo: el caminante de pie ante el altar de la media luna perforando el cielo nocturno con flechas de luz. El cielo se desplomó sobre mi cabeza, trayendo un polvo celestial que se mezcló con el humo del fuego, y quedé solo en el piso, flotando entre un trozo de terciopelo y el calor del vientre de mi madre”
Wade Davis, El Río
Arde el canto del pájaro de fuego de siete lenguas doradas
Escucha
Laaaarrrgggoooo es el puente-padre por el que se deslizan los sueños
¿Llueve? Es el tiempo
El corazón habla donde las palabras son cortas
¿Llueve? Es el viento que funde color en el cielo
Como el agua se desliza la conciencia en un silencio de imágenes
El canto arde
Define los contornos
Marca los pasos
Somos huellas de un círculo remoto
Bocas nacen flores de las manos
Llueve
Cae a pedazos el cielo
Somos ahora el horizonte, la primera estrella
Libardo
lunes, 19 de octubre de 2009
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En esta ocasión, cada comentario mío será una suerte de telegrma. Para este poema: intrigante, misterioso.
ResponderEliminarY la vida se hace líquida
ResponderEliminarcomo un espejo de mercurio
que escapa de la cárcel de la forma.
Y la forma se hace plástica,
viento y susurro,
murmullo sin cauce.
Y los días me transcurren
cual hoja al viento
cual piedra en el río
Y me contemplo, inerme
a la distancia