miércoles, 21 de octubre de 2009

LÁZARO

Sus dedos dejan escapar la arena color del sol, retorno de la luz al suelo
Sentado sobre una roca
Sus ojos no entienden por qué se disolvió como un espejismo
el abrazo oscuro a la eternidad
Y ahora deben contemplar la delicada danza de una hoja en el viento
Sus manos hermanándose con la tierra
Deben volver al tiempo
A la labor del día, a la caricia
Lejos estaba la emoción y la tristeza
La palabra hecha carne y vida lo ha obligado
La palabra en mandato convoca la vida
Y títere es su esencia y destino
Su cuerpo que siente el abrasivo calor del sol se siente traicionado en su descanso
Lázaro ha regresado de entre los muertos
Sentado, frente a la planicie requemada y yerma
Perdido en la familiar cotidianidad
Busca en su interior la seguridad del abismo
Vacíos son ahora los rostros y los caminos para aquel
que sólo entiende en el horizonte
La humillación de un retorno no pedido
La victoria del sinsentido

2 comentarios:

  1. Lázaro camina hasta Gólgota y allí, hecho añicos sus esperanzas, destruido su corazón por la María Magdalena que no le regaló un momento de su carne, se ahorca, mirando la cruz donde fue crucificado Jesucristo.

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  2. Sólo en resurrección
    es más victorioso el sinsentido
    que en el propio fallecimiento
    o, peor aún
    en la necesidad de vivir
    y de mantenerse con vida

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